sábado, octubre 31, 2009

Oda a la alcachofa

Después de un excelente desayuno en casa de María en Saint Pol de León, preparé mi bicicleta de montaña el pasado mes de agosto y me fui en busca de las apreciadas alcachofas bretonas.
Es una verdadero placer seguir el Camino de Santiago perfectamente delimitado y observar la belleza de Bretaña en toda su extensión.
Este bonito camino me recordaba múltiples lugares de belleza singular que hay en mi tierra (Galicia), pero es que a fin de cuentas, Bretaña y Galicia están hermanadas por múltiples circunstancias naturales e históricas.
Continúo mi viaje hacia las plantaciones de alcachofas, pero necesariamente tengo que detenerme a observar lugares tan bellos como el que podéis apreciar en esta fotografía.
Podría resaltar muchas buenas cualidades de los franceses de esta parte de Francia (Bretaña) pero comenzaré por mencionar en primer lugar, su civismo y en segundo lugar, el respeto que tienen al medio ambiente en general y a un desarrollo sostenible envidiable, citando como paradigma, a un urbanismo envidiable que desearíamos todos los gallegos para la gran mayoría de los ayuntamientos de nuestra Comunidad Autónoma (Galicia).

Los agricultores franceses gozan de mayores medios materiales (tecnología) y protección social que los agricultores españoles por parte de las Administraciones Públicas y deseo solidarizarme desde este sencillo espacio en la RED, de una manera muy especial con la gente del campo de mi tierra, con mis paisanos, con los trabajadores del campo en Galicia y por extensión con todas las familias españolas cuyas economías dependen del duro e ingrato trabajo de la tierra en muchas circunstancias.
Por primera vez en mi vida, pude apreciar esta variedad de alcachofas en el mercado de Morlaix en Francia y os confieso que nunca había visto unas alcachofas de este tamaño.
Alcachofas en el mercado de Morlaix

Paseando en bicicleta y por fin ante mis ojos, no pude resistir la tentación de fotografiar con la cámara de mi teléfono móvil, las alcachofas en las plantaciones de origen de este cultivo de hortalizas en Saint Pol de León (Francia).
"La variedad camus de Bretaña, es la más grande de entre las alcachofas ( con dos o tres se alcanza el kilo ). El capítulo de color verde tiende a formarse redondeado. Se consume hervida o al vapor con una vinagreta. Los corazones de la alcachofa pueden ser preparados en conserva."
Es un verdadero placer observar la belleza natural de las plantaciones de alcachofa en Bretaña.

Si en alguna ocasión, tenéis la oportunidad de visitar las plantaciones de esta llamativa variedad de alcachofas en la población de Saint Pol de León, estas imágenes quedarán grabadas en vuestra memoria para siempre.

Me gustaría finalizar esta entrada en el blog con un poema que Pablo Neruda dedicó a esta singular hortaliza.

Oda a la alcachofa


La alcachofa
de tierno corazón
se vistió de guerrero,
erecta, construyó
una pequeña cúpula,
se mantuvo
impermeable
bajo
sus escamas,
a su lado
los vegetales locos
se encresparon,
se hicieron
zarcillos, espadañas,
bulbos conmovedores,
en el subsuelo
durmió la zanahoria
de bigotes rojos,
la viña
resecó los sarmientos
por donde sube el vino,
la col
se dedicó
a probarse faldas,
el orégano
a perfumar el mundo,
y la dulce
alcachofa
allí en el huerto,
vestida de guerrero,
bruñida
como una granada,
orgullosa,
y un día
una con otra
en grandes cestos
de mimbre, caminó
por el mercado
a realizar su sueño:
la milicia.
En hileras
nunca fue tan marcial
como en la feria,
los hombres
entre las legumbres
con sus camisas blancas
eran
mariscales
de las alcachofas,
las filas apretadas,
las voces de comando,
y la detonación
de una caja que cae,
pero
entonces
viene
María
con su cesto,
escoge
una alcachofa,
no le teme,
la examina, la observa
contra la luz como si fuera un huevo,
la compra,
la confunde
en su bolsa
con un par de zapatos,
con un repollo y una
botella
de vinagre
hasta
que entrando a la cocina
la sumerge en la olla.
Así termina
en paz
esta carrera
del vegetal armado
que se llama alcachofa,
luego
escama por escama
desvestimos
la delicia
y comemos
la pacífica pasta
de su corazón verde.



Esta entrada en el blog se la dedico con cariño a la familia Mathieu y a mi compañera de Universidad Cruz Mañas quien en su día aportó este hermoso poema de Pablo Neruda en el foro de Gastronomía de la UOC.

viernes, octubre 30, 2009

La creatividad y travesuras de aquellos niños

¡Nos están observando!

Cuando observé este simpático conjunto de calabazas realizadas por las niñas y niños de educación de infantil y primaria, del centenario colegio Eusebio da Guarda en A Coruña, a mi memoria llegaron los gratos recuerdos de cuando era niño y ¡cuanto disfrutaba! haciendo travesuras, en compañía de mis amigos de la calle Juan Castro Mosquera, querido barrio en donde nací hace ya más de medio siglo.

Una de estas trastadas consistía en primer lugar, en quitar los fusibles (los plomos) que estaban situados en el exterior de las viviendas de aquellas vecinas, que se dedicaban a reprendernos todos los días, cuando jugábamos en el barrio y a escupir al mismo tiempo sobre las bombillas que iluminaban las escaleras que daban acceso a las mismas, con la finalidad de que el entorno quedase en la más absoluta oscuridad. En segundo lugar, vaciábamos las calabazas y les dábamos el aspecto más terrorífico que podíamos, situándolas en ausencia de las interesadas, en los rellanos de las escaleras y colocando en su interior una vela encendida. ¡Pobres paisanas!, los sustos que debieron llevarse más de una.

Está próximo el Samaín y me gustaría felicitar con todo cariño, a todos los padres y alumnos del colegio Eusebio da Guarda que con su sana y constructiva creatividad han contribuido a diseñar estas bonitas y simpáticas calabazas, cuya finalidad no va a dirigirse con toda probabilidad a la preparación de una rica sopa y afortunadamente a llevar a cabo ninguna trastada.

Carpe diem

miércoles, octubre 28, 2009

Corzo con habas (actualización)

El resultado final está a la vista, aunque soy plenamente consciente de que olores y sabores en estas limitadas circunstancias son virtuales y no podré, a pesar de mis pesares, invitaros a tod@s a través del ciberespacio a disfrutar en realidad de este sabroso plato de caza.

¡Más vale tarde que nunca!, así que os aporto esta actualización de la entrada anterior sobre la receta de corzo con habas, dado que por problemas informáticos, no pude subir en el día de ayer esta fotografía que podéis apreciar en este momento.

Quiero aprovechar esta circunstancia para comentaros, que cuando sofriáis las verduras incorporéis también, los tomates secos que por iniciativa he añadido como ingrediente cualitativo en la preparación de esta receta de caza.

Berta, muchas gracias por tu comentario y me alegro que haya sido de utilidad esta receta para ti así que ya nos comentarás si se tercia en este sencillo blog, el resultado final, si tus amigos se animan a introducir las manos en la masa y a llevar a cabo la preparación de este delicioso plato de temporada.

Salud, saludos desde el Atlántico.

jueves, octubre 22, 2009

Corzo con habas

Pierna de corzo

Comenzamos deshuesando y limpiando la pierna de corzo, eliminando nervios, grasa y partes dañadas, y cortando la carne en pedazos grandes. Posteriormente, iremos situando los trozos limpios en el interior de un recipiente de cristal como el que observáis en esta fotografía, acompañándolos de un generoso ramito de perejil, dos o tres ramas de romero y tomillo, una cabeza de ajos rojos en dos mitades, una cebolla roja en juliana, dos puerros y dos zanahorias en rodajas y tres manzanas pequeñas sin piel cortadas en trozos pequeños.

Cubriremos nuestros ingredientes con un buen vino tinto. En esta ocasión, he utilizado una botella de tres cuartos de litro de un vino tinto con Denominación de origen Cigales 2006.

La carne de corzo la mantendremos macerando en el vino tinto durante doce horas hasta el día siguiente.
Reservamos nuestras verduras, excepto los trozos de manzana y parte del vino tinto que luego incorporaremos a la salsa para cocer la habas.

Emplatamos

Ingredientes:

Una pierna de corzo deshuesada.
1 kilogramo de habas frescas de temporada.
3/4 de litro de vino tinto Cigales.
2 puerros
2 zanahorias.
Una cebolla roja.
3 manzanas pequeñas en trozos
6 dientes de ajo rojo.
6 tomates secos.
Tomillo, romero y perejil.
Pimienta negra recién molida.
Una cucharadita de pimentón agridulce de Jaraíz de la Vera (Cáceres).
2 decilitros de aceite virgen extra.
Harina.
Sal

Preparación:

Pondremos a remojo las habas el día anterior, aunque en esta ocasión, he empleado habas frescas de temporada del término municipal de A Laracha (La/A Coruña).

Secamos la carne con un paño limpio y comenzamos a cortarla en trozos pequeños.

Salpimentamos la carne con pimienta negra recién molida y sal.

Pondremos a calentar el aceite y mientras tanto, vamos enharinando la carne y comenzamos a dorarla ligeramente, en una tartera de acero inoxidable.

En el mismo aceite donde hemos dorado la carne, comenzamos a pochar las verduras troceadas en rodajas, verduras que hemos utilizado para dejar macerando la carne en el vino tinto, (cebolla, zanahorias, puerro, ajos).

Transcurridos unos minutos, incorporamos la carne sobre las verduras, añadimos romero, tomillo y perejil y continuamos removiendo y rehogando nuestros ingredientes durante unos minutos más.

Incorporamos una taza del vino de la maceración y transcurridos unos minutos añadimos dos tazas de agua caliente, manteniendo nuestros ingredientes a fuego lento durante unos 45 minutos.

Posteriormente añadiremos las habas, cubriéndolas de agua y añadiendo en último lugar una cucharadita de pimentón agridulce.

La cocción ha de ser lenta y a fuego bajo para que las verduras no se deshagan.

En esta ocasión, el tiempo de cocción ha sido de una hora y media en total, aunque yo os recomiendo que vayáis probando la textura de las habas y comprobando que la carne está tierna, rectificando de sal si fuera necesario.

La salsa debe quedar oscura y espesa y os recomiendo servir este plato al día siguiente dado que estará más sabroso.

En la sección Caza disponéis de otra receta o forma de preparar la pierna de corzo.

Quiero agradecer a Natuska, el consejo que me ha dado para preparar este plato y que ella sigue a la hora de cocinar el jabalí con fabas (habas) y que consiste en añadir al marinado de la caza unos trozos de manzana del país sin piel.

Las fotografías las he realizado con mi móvil, así que os pido disculpas dado que no son de una gran calidad o resolución; ¡ cosas veredes !.

Ya que se ha levantado la veda para algunas especies cinegéticas como el corzo, Candeal nos acompaña en esta ocasión con la sabia música popular de sus canciones, como esta Jota del cazador.

Felix, Toño, Nico, Alfonso y David, confío y deseo que en alguna ocasión, podamos disfrutar de vuestra compañía, de vuestra música y de vuestras canciones en la Ciudad de Cristal, en nuestra ciudad; en mi ciudad, en A Coruña.

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