Liebre con habas frescas de A Laracha, un sabroso plato de caza que a mi personalmente me encanta.
Mis padres y mis hermanos mayores vivieron varios años en un bonito pueblo de Navarra que se llama
Elizondo. Recuerdo con cariño que cuando yo era un chaval mi madre me contaba historias relacionadas con los gatos y las liebres y su relación con la cocina de caza. Bien es verdad queridos amigos que yo no le daba crédito a las historias culinarias que me describía mi mamá cuando me decía que había personas a quienes les encantaba el gato que había sido criado con cariño en casa guisado como si de una liebre se tratara y que nada tenía que envidiar su sabor a esta pieza de caza menor que me encanta..
Pues bien, esta breve introducción es para daros a conocer a los que dudáis aún de mis palabras que ¡SÍ!;
efectivamente, gatos se han degustado con pasión culinaria en mesas generosas y yo sólo puedo decir que como nunca tuve la oportunidad de degustarlos-no sé si por suerte o por desgracia- ni asados, ni guisados, ni estofados, no puedo manifestar al calor de los fogones de mi cocina si su carne es o no es tan sabrosa, menos o más que la de la deliciosa liebre que vuestras mercedes están observando en el interior de esta noble olla.
Para mí, la liebre es de las piezas de caza que aún conserva el auténtico sabor de un animal salvaje a quien el desarrollo, los piensos, las sueltas incontroladas y las TICs afortunadamente aún no han influido negativamente en las cualidades organolépticas que acredita su sabrosa y singular carne.
Sólo pido que os guste el sabroso guiso de caza que os he preparado con mucho cariño y que no me juzguéis cuando hayáis leído el contenido de este sencillo post en mi/vuestro blog, porque con la misma intensidad que a mi hija María -bueno, un poco menos, ja,ja.- me encantan los animales sean éstos domésticos o salvajes pero también me encanta disfrutar del auténtico sabor de la cocina de caza y sobre todo de la compañía de mi familia y de los buenos amigos cuando estos felices momentos se disfrutan alrededor de una amplia mesa generosa y son tiempos y circunstancias que están aderezados de el saludable y siempre gratificante sentido del buen humor que no ofende ni hace daño a los demás en ningún momento.